Aplomo, accidente y sentido del humor

Aplomo, accidente y sentido del humor

Los mundos ocultos de Miguel Calderón.

Por María Virginia Jaua

Por María Virginia Jaua

Recuerdo que pocos días después del terremoto del 19 de septiembre de 2017, fui a ver a Miguel Calderón a un espacio que un amigo le había prestado. Intentamos ver algunos fragmentos del video en el que había estado trabajando sobre la vida de Camaleón, su protagonista, un hombre extraño que trabaja de noche como portero en un bar y, de día, como halconero. Pero me costaba concentrarme. Había llegado de España a México unos días antes y me quedé estupefacta frente al daño que la Ciudad de México había sufrido. Recuerdo haber fotografiado las grietas en las paredes de la casa que Calderón usaba como estudio en el barrio de Condesa.

Calderón nació en 1971, en la Ciudad de México, y produce un trabajo antiformal y un poco anárquico que ha sido distintivo dentro del mundo del arte mexicano de las últimas décadas. A menudo muestra una tremenda libertad a la hora de elegir el medio, trabajando a través de la instalación, el vídeo, la fotografía, la pintura, la música y la escritura. A primera vista, Calderón parece ser un artista que evita tratar temas importantes como la política, la economía, la ecología o el colonialismo. Pero al mirar de cerca, emergen asuntos mayores: la búsqueda del sentido de la vida, las relaciones entre el poder y el trabajo, la energía de los seres vivos y, también, el poder subyacente de las cosas.

Recuerdo que pocos días después del terremoto del 19 de septiembre de 2017, fui a ver a Miguel Calderón a un espacio que un amigo le había prestado. Intentamos ver algunos fragmentos del video en el que había estado trabajando sobre la vida de Camaleón, su protagonista, un hombre extraño que trabaja de noche como portero en un bar y, de día, como halconero. Pero me costaba concentrarme. Había llegado de España a México unos días antes y me quedé estupefacta frente al daño que la Ciudad de México había sufrido. Recuerdo haber fotografiado las grietas en las paredes de la casa que Calderón usaba como estudio en el barrio de Condesa.

Calderón nació en 1971, en la Ciudad de México, y produce un trabajo antiformal y un poco anárquico que ha sido distintivo dentro del mundo del arte mexicano de las últimas décadas. A menudo muestra una tremenda libertad a la hora de elegir el medio, trabajando a través de la instalación, el vídeo, la fotografía, la pintura, la música y la escritura. A primera vista, Calderón parece ser un artista que evita tratar temas importantes como la política, la economía, la ecología o el colonialismo. Pero al mirar de cerca, emergen asuntos mayores: la búsqueda del sentido de la vida, las relaciones entre el poder y el trabajo, la energía de los seres vivos y, también, el poder subyacente de las cosas.

Cibeles 2, 2018

Cibeles 2, 2018

En un reciente proyecto de video y fotografía titulado El placer después, Calderón descubre el secreto bien guardado de un hombre —medio vigilante, medio indigente— que ha vivido durante muchos años sin que nadie se dé cuenta en un espacio debajo de la Fuente de Cibeles en la colonia Roma, que, junto con la Condesa, fue una de las zonas más dañadas por el terremoto. La fuente, una réplica de la que hay en Madrid, fue un regalo que los republicanos españoles exiliados ofrecieron a la Ciudad de México para agradecer la hospitalidad de su país adoptivo durante la Guerra civil española. En una imagen, la cara del hombre se asoma con el brazo sosteniendo su cabeza en la posición de El Pensador. (Otras imágenes revelan el espacio subterráneo bajo el monumento público.) Calderón entabló amistad con esta persona que, hasta el reciente terremoto, se ocupaba del mantenimiento de la fuente dedicada a la diosa Cibeles, limpiándola y asegurándose de su mantenimiento. También recreó una escena que había presenciado en la que dos turistas estadounidenses borrachos chocaron su auto y fueron a nadar a la fuente.

En un reciente proyecto de video y fotografía titulado El placer después, Calderón descubre el secreto bien guardado de un hombre —medio vigilante, medio indigente— que ha vivido durante muchos años sin que nadie se dé cuenta en un espacio debajo de la Fuente de Cibeles en la colonia Roma, que, junto con la Condesa, fue una de las zonas más dañadas por el terremoto. La fuente, una réplica de la que hay en Madrid, fue un regalo que los republicanos españoles exiliados ofrecieron a la Ciudad de México para agradecer la hospitalidad de su país adoptivo durante la Guerra civil española. En una imagen, la cara del hombre se asoma con el brazo sosteniendo su cabeza en la posición de El Pensador. (Otras imágenes revelan el espacio subterráneo bajo el monumento público.) Calderón entabló amistad con esta persona que, hasta el reciente terremoto, se ocupaba del mantenimiento de la fuente dedicada a la diosa Cibeles, limpiándola y asegurándose de su mantenimiento. También recreó una escena que había presenciado en la que dos turistas estadounidenses borrachos chocaron su auto y fueron a nadar a la fuente.

Cibeles 3, 2018

Cibeles 3, 2018

Ya sea por suerte, por casualidad, por conexión o por empatía, Calderón abre y descubre mundos ocultos, seres extraños y situaciones inusuales en toda la ciudad. Policías en motocicleta intentan y fracasan en complejos ejercicios de equilibrio en un esfuerzo por crear un triángulo humano perfecto. Un hombre se traga la mano de una joven, recordándonos el Pantagruel de François Rabelais o el cuadro de Francisco Goya Saturno devorando a su hijo. Un cuerpo cae por un agujero en el asfalto. Un dedo se disfraza de navaja suiza. Todos son ejemplos del aplomo, el accidente y el sentido del humor con que el artista construye ciertas imágenes. A veces su obra roza la escritura, no sólo por sus personajes y situaciones, sino también por el método que utiliza para recrear las imágenes que veía o creía ver.

Ya sea por suerte, por casualidad, por conexión o por empatía, Calderón abre y descubre mundos ocultos, seres extraños y situaciones inusuales en toda la ciudad. Policías en motocicleta intentan y fracasan en complejos ejercicios de equilibrio en un esfuerzo por crear un triángulo humano perfecto. Un hombre se traga la mano de una joven, recordándonos el Pantagruel de François Rabelais o el cuadro de Francisco Goya Saturno devorando a su hijo. Un cuerpo cae por un agujero en el asfalto. Un dedo se disfraza de navaja suiza. Todos son ejemplos del aplomo, el accidente y el sentido del humor con que el artista construye ciertas imágenes. A veces su obra roza la escritura, no sólo por sus personajes y situaciones, sino también por el método que utiliza para recrear las imágenes que veía o creía ver.

Triángulo perfecto 2, 2010

Triángulo perfecto 2, 2010

Asimismo, la habilidad de Calderón para penetrar mundos y rituales oscuros se hace evidente en su serie de fotografías sobre aves. En estas imágenes, entramos en un universo de personas que se dedican a la cría y cuidado de halcones, águilas, gavilanes y otras aves rapaces. Esta práctica ancestral proviene de Oriente, probablemente de China. El interés de Calderón por las aves se remonta a su infancia cuando, por casualidad, vio un halcón por primera vez en una tienda de mascotas. Se sintió tan atraído y obsesionado por la imagen de este animal que, para conseguirlo, apostó su primera creación: una bicicleta especial que había construido él mismo. Calderón se ganó el halcón y logró quedarse con su bicicleta. La intensa relación que forjó con el animal resultó ser esencial en su período de descubrimiento adolescente.

Asimismo, la habilidad de Calderón para penetrar mundos y rituales oscuros se hace evidente en su serie de fotografías sobre aves. En estas imágenes, entramos en un universo de personas que se dedican a la cría y cuidado de halcones, águilas, gavilanes y otras aves rapaces. Esta práctica ancestral proviene de Oriente, probablemente de China. El interés de Calderón por las aves se remonta a su infancia cuando, por casualidad, vio un halcón por primera vez en una tienda de mascotas. Se sintió tan atraído y obsesionado por la imagen de este animal que, para conseguirlo, apostó su primera creación: una bicicleta especial que había construido él mismo. Calderón se ganó el halcón y logró quedarse con su bicicleta. La intensa relación que forjó con el animal resultó ser esencial en su período de descubrimiento adolescente.

Falconer’s Code #3, 201

Falconer’s Code #3, 201

En contraste con imágenes más absurdas del artista que nos hacen reír, las fotografías con aves se sienten un tanto más serias. Se cree que las aves son los parientes más cercanos de los dinosaurios; sin embargo, humanidad ha logrado entrenarlos. Este proceso simbiótico, en cierto modo, significa contener y apropiarse de la fuerza de los animales. El animal se fusiona tanto con el ser humano que la sumisión mutua que surge entre ellos es una especie de devoción a una libertad que, en el fondo, se sabe inalcanzable. Para Calderón, esta preocupación existencial se manifiesta en un triángulo de experiencias y asociaciones libres —pájaro, bicicleta, arte— que representan, a su manera, la aspiración a liberarse y trascender.

En contraste con imágenes más absurdas del artista que nos hacen reír, las fotografías con aves se sienten un tanto más serias. Se cree que las aves son los parientes más cercanos de los dinosaurios; sin embargo, humanidad ha logrado entrenarlos. Este proceso simbiótico, en cierto modo, significa contener y apropiarse de la fuerza de los animales. El animal se fusiona tanto con el ser humano que la sumisión mutua que surge entre ellos es una especie de devoción a una libertad que, en el fondo, se sabe inalcanzable. Para Calderón, esta preocupación existencial se manifiesta en un triángulo de experiencias y asociaciones libres —pájaro, bicicleta, arte— que representan, a su manera, la aspiración a liberarse y trascender.

Color Scheme Grey, 2012

Color Scheme Grey, 2012

*María Virginia Jaua es escritora y editora vive entre la Ciudad de México y Madrid.

Traducido por Enrique Pérez Rosiles. Traducción de los textos al español generosamente financiada por la Secretaría de Cultura del Gobierno de México.

Todas las fotografías cortesía del artista y Kurimanzutto, Ciudad de México/Nueva York

 

Este artículo fue publicado originalmente en la revista Aperture, otoño de 2019, “Mexico City”. Lea más en aperture.org. La edición de este número se ha producido en colaboración con Centro de la Imagen.